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Viviamos a cien metros y te veia casi cada día. Te recuerdo entrando en casa con tu toca de lana y tus gafas. Te gustaba sentarte junto a la ventana y pasar la tarde haciendo punto o lo que tocase. No tenías especialmente buen caracter, pero esto se dulcificó con los años hasta convertirte en alguien mas moderna y transiguente. Es curioso como el tiempo nos va recolocando. Me queda de todo aquello el recuerdo precioso de las tardes de verano jugando en el porche con Julio Ana y Carlos , el gallinero, el olor de tus rosquillas y el beso que me pediste la ultima vez que te vi, que yo no sabia que era la ultima pero tu si, y tus ojos claros mirandome mientras me decias “Anda, tonto, acercate y dame un beso”, tu mano extendiendose hacia mi y, ahora lo se, lo supe enseguida, la certeza en tu mirada de que era la ultima despedida. Te recuerdo muchos días, ya ves. 25 años despues aun me emociono pensando en ti. Supongo que desde donde estés estarás orgullosa de vernoa a cada uno seguir nuestro camino. Ojala te tuviera delante para poderte decir esto, ojala llegue a ti de algún modo. Te quiero mucho, abuela.
Jesús.