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Hola María, Danita Pérez sigue muy bien, está feliz. Con algún achaque por la edad, pero el veterinario dice que está perfecta, que aún le quedan 5/6 años.
Le sigue encantando su pelota y los largos paseos por la playa, donde va al galope con sus 2 kilos y despertando sonrisas de todos los que la ven, es que es tan bonita!
Cada vez que la miro, te siento y me tranquiliza saber que, mientras Dana esté aquí, de alguna manera, tu también.
Aunque solo compartimos 4 años, una vez te escuché como le decías a una vecina, que está canaria era muy especial y tú para mí también lo fuiste.
A pesar del poco tiempo, te quise mucho y ahora echo de menos tus -vaya un coño!, -quien quiera saber que compre un viejo!. Tú cafelillo sólo, tus cruasanes de chocolate del pueblo, tu gazpacho de pepino y aceite y esa voz ronca y dulce contándome cosas del Vitico cuando te los traías en guagua hasta el pueblo en verano. Esos brazos que eran como bolsas de agua que me relajaba tanto tocar, esas manitas tan pequeñas con tus uñas pintadas, esas cejas perfiladas y esos vestidos preciosos que te ponías con esos zapatillos negros de lazo. Y sobre todo, esa manera en la que mirabas a tu Víctor, como conversaban y se entendía sin decir nada en aquella salita.
Ay Mariquilla la pantorregúa, lo que te echo de menos! Cuando paso por El Barrio creo que te voy a ver con tu bastoncillo, luego caigo en que ya no estás y me sale una sonrisa recordándote.
Te mando un beso tan grande como el último.