cargando...

Victoria Durán Sánchez

Volver a esquelas

Todavía se hace duro no poder hablar contigo siempre que quiero, sobre todo porque antes podía llamarte y sabía que me ibas a coger el teléfono sin importar la hora que fuese.

Nunca me querías dar consejos porque querías que yo tomase las decisiones que creyese correctas, y ese, de hecho, fue el mejor consejo que me pudiste dar. Jajaja me encantaba cuando te llamaba ‘yaya Vicky’ y me decías que eso era un nombre de esos modernos, como Jessica o Jonathan. “¡Calla, calla!” me decías…

Muchas gracias por todo, nana. Allá donde estés, llevo un trocito de ti en mi corazón.